sábado, 17 de mayo de 2008

La escuela del 2015: competencias TIC del docente y otras claves para integrar las TIC

Esta semana, los días 14, 15 y 16 de mayo, se han realizado en Lorca (Murcia) las III Jornadas nacionales sobre TIC y educación (TICEMUR 2008). En el programa podéis ver las diversas temáticas que se han abordado. Una de ellas, que he tenido el honor de coordinar, ha sido: "las comptencias TIC del docente, en el marco de la escuela del 2015".

Antes de los actos presenciales, durante varias semanas se estuvo debatiendo el tema en un foro virtual, donde se hicieron más de 100 aportaciones. Y en las Jornadas se presentó y comentó el documento síntesis en el marco de la presentación multimedia que se adjunta.



En el documento síntesis, con la preocupación puesta en ver cómo conseguir que todo el profesorado en activo vaya integrando el buen uso didáctico de las TIC en su quehacer docente, también se consideran las aportaciones del documento "Estándares de competencia en TIC para docentes“ (UNESCO, 2008) y de la propuesta que realiza la Red Universitaria de Tecnología Educativa RUTE (2008).

En definitiva se propone que la formación TIC del profesorado en activo, una vez sabe escribir y navegar/usar el correo, debe ser básicamente didáctica (buenos modelos didácticos con apoyos
TIC) y debe realizarse en su centro docente mediante unos seminarios trimestrales y la simultanea experimentación de estos modelos en sus aulas.

Por supuesto, para el profesorado que ya tenga superada esta etapa de formación inicial y quiera profundizar o especilizarse en algunos temas (creación de materiales didácticos, Moodle...) deberá existir la tradicional oferta de cursos presenciales o virtuales.

3 comentarios:

Salvador Llopis dijo...

Por supuesto, estoy de acuerdo con los planteamientos que hace. Mi idea de la formación del profesorado como la suya pasa por una cualificación básica, pero creo firmemente en la necesidad de establecer al menos tres niveles de cualificación (formación reconocida) escalables. Las dos primeras coincidirían con las suyas, una primera de competencia básica tic, una segunda de especialización en herramientas pedagógicas y una tercera, más orientada a la investigación de nuevas herramientas, creación de materiales, creación web...
El verdadero cambio en la mentalidad de la formación del profesorado tiene que partir tanto de los propios docentes como de las administraciones educativas. Me refiero a lo siguiente: los profesores deben olvidar que su formación en tic depende solo de ellos y de su buena voluntad, por tanto la formación y la cualificación además de ser obligatoria (con unos plazos razonables), debe ser gratuita y en horario laboral, intensiva, copiando el modelo empresarial privado, y por supuesto con incentivos económicos al lograr dicha cualificación.
Siempre pongo el mismo ejemplo, no nos imaginamos a un empleado de telefónica que se lleve el software de nueva implantación en la empresa a casa para en su tiempo libre aprender a utilizarlo, imaginémoslo en un piloto comercial... Tampoco y aprovecho el "tirón" es comprensible que un docente se pague de su bolsillo el portátil que usa en clase. ¿El maquinista se compra la locomotora para que el tren vaya más rápido y ofrezca su compañía un mejor servicio?
Gracias por poder dar mi punto de vista.

Conchi Hito dijo...

Hola Pere,

la idea de la formación del profesorado que se propone ya hace dos años que está en marcha en el IES Eugeni d'Ors. Los profesores realizan esta formación en tres sesiones presenciales (de unas 3 horas y media a 4 horas) y el resto, hasta un total de 30 horas reconocidas, se realiza en las aulas con la aplicación de un proyecto en TIC que deben entregar al final de curso. El proyecto está graduado por niveles (los que tienen un mayor conocimiento de las TIC proponen proyectos más complejos y los que no pués más asequibles). Luego se pone todo en común y se entrega al plan de formación de zona y se da a conocer entre el profesorado del centro.
El resultado en estos dos años es que los profesores del centro "han perdido el miedo" a aplicar las TIC en el aula y encuentran que su uso les ayuda.

La lástima es que el uso generalizado requiere un soporte técnico de mantenimiento que a la administración le cuesta dar (de 40 horas de técnico hemos pasado a 15 este año, un técnico compartido que cuando ha estado de baja no tenía sustituto, y las clases continuaban).

Para el cursillo se han necesitado dos profes que atendían de manera individual o en "petit comité" a los profesores, porque cada persona es un mundo y los profes más, y poder aplicar esta nueva tecnologia requiere que estés cómodo con ella y utilizarla para aquello que necesites, si no no tiene sentido.

Bueno, ya acabo este rollo.

Hasta pronto.

Anuska Pesquera dijo...

También estoy de acuerdo con las propuestas del artículo y añadiría que la formación ha de ser contínua porque las TIC avanzan muy rápido y no se puede comenzar un proyecto en un centro y que no se pueda ir renovando año tras año y no tenga continuidad.
Me considero una afortunada por haber estado en un centro donde se nos ha dado esa formación (no toda la que yo hubiera querido) durante dos años, dentro de nuestro horario de trabajo, presencial y virtual... y se ha producido una "brecha tecnológica", es decir, que hace dos años estábamos casi todos a un nivel casi 0 de uso y conocimiento de las TIC y ahora, después de dos años, unos cuantos nos empezamos a mover con algo de soltura en este campo y otros están prácticamente igual -o peor- que hace dos años... entonces... ¿Cómo lograr que ese profesorado que lo ha tenido al alcance de su mano y de su horario encuentre la motivación para formarse de una vez por todas? Quizás los incentivos económicos que proponía Salvador Llopis puedan ayudar, quizás porque los proyectos de formación no están bien hechos y meditados, quizás porque no se piden responsabilidades a los profesores que se forman... pero la realidad es que en mi centro hay unos cuantos compañeros que no han aprovechado los cursos ni la oportunidad tan extraordinaria que han tenido pero eso sí, tienen sus horas de formación reconocidas.
Ahora nos embarcamos en el tercer año de formación... con un proyecto hecho por el director que me da pena verlo, sin reflexión, sin evaluación del proceso, con un claustro muy dividido y, yo personalmente con un malestar interior por lo mal que a mi juicio se hacen las cosas. Pero como el referente institucional es el director, pues los "maestros de a pie" no tenemos voz en la administración. En fin, una pena...